«Quien mucho abarca poco aprieta»

Últimamente me persigue este refrán. Me persigue en el sentido de que me lo encuentro en todas partes: en los libros de gramática que utilizo para mis clases; en los textos seleccionados para las prácticas de traducción inversa; en las columnas de las escritoras que me gusta leer.

Pues eso: me persigue este refrán. Me persigue hasta el punto que he llegado a preguntarme si la frecuencia con la aparece ante mis ojos no tendrá que ver, en cierto modo, con mi forma de concebir la vida, siempre tan atareada y tan concentrada en mis objetivos. ¿Será una señal?

En el Refranero multilingüe aparece con el siguiente significado:

«Alude a quien, al tratar de emprender varias cosas a un tiempo, no desempeña bien ninguna. También se aplica a la capacidad intelectual que, por estar dispersa en varios asuntos a la vez, no rinde como debiera y no avanza en ninguno».

Refranero multilingüe

Una amiga me recordaba, el otro día, que hay que tomarse tiempo para descansar, para desconectar. ¿Qué es desconectar? Pasarme el día sin hacer nada me cansa más que si estuviese dando diez horas de clases seguidas, y lo digo bien conciente de ello, pues esas diez horas seguidas se han convertido en mi pan de cada día.

Digo yo que cada cual tendrá su concepto de «desconectar». Para mí desconectar es dedicarme a los míos y a lo mío. Lo mío es todo lo que no sean las clases en la universidad o en la academia. Lo mío es investigar y traducir. Escribir y leer, mucho. Por trabajo y por diversión. Así que es fácil entender que, año tras año, el afán de dedicarme a lo mío y compaginarlo con las obligaciones de cada día surta el efecto contrario. Cuanto más intento desconectar de mis obligaciones más me pringo y termino estando desbordada de trabajo, enfrascada con el mismo entusiasmo en un proyecto de investigación que en un proyecto de traducción. Y no es que quien mucho abarca poco apriete. En mi caso valdría la manipulación, si me pasan la licencia, quien mucho abarca se agobia más. Porque quien mucho abarca, lo quiera o no, termina siendo lento, a no ser que esté rodeado de un buen equipo que funcione solo. Pero, si eso existe, todavía no lo he vivido.

Si quisiera resumir mi filosofía de vida a través de un refrán, me decantaría por varios:

  • Querer es poder.
  • A quien madruga, Dios le ayuda.
  • A Dios rogando y con el mazo dando.

Porque quien mucho duerme, poco aprende.

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